Grandes inventos de la humanidad: el botellín verde de Mahou

Con doble o triple fermentación, crianza en barrica, con los lúpulos recogidos por vírgenes vestales en la tercera luna de septiembre… Para gustos y nivel de tontería no hay límites, aunque siempre nos quedará el botellín de etiqueta verde de Mahou…

Estamos asistiendo en estos últimos tiempos a una labor de marketing similar a la que vivimos hace ya unos años alrededor de nuestro amigo el gin tonic. Ya eres un analfabeto cervecero si no consumes cerveza de dudosos colores, del tiempo como los reservas de Rioja. No todo son malas noticias, no hay que ser talibanes y tenemos que aplaudir la labor imaginativa de las marcas que amplían el espectro de sabores y situaciones de consumo, así como el resurgir de marcas locales olvidadas, o nuevas iniciativas artesanas.

Pero tampoco podemos renegar de nuestros gustos y costumbres ancestrales, y aquí es donde el botellín verde de Mahou sigue reinando ajeno a modas pasajeras.

Con un tamaño perfecto, el famoso “quinto” versión hostelería hace de sus 20cl muy fríos, casi a punto de congelación, la herramienta ideal para compartir con unos amigos esos importantes momentos previos a la degustación se los manjares propios de cenas y comidas.

Que sería de muchos bares de pueblo, sin los mozos y mozas de edad indefinida reunidos en torno a interminables rondas de botellines, donde el avispado observador detecta tanto al generoso como al aprovechado, o al falto de voluntad que no pierde comba, pero donde siempre grandes historias por lo intrascendental aparecen, ayudando a compartir vivencias lejos por un momento de likes y vídeos de gatitos.

Cuando vacaciones y fiestas de guardar se van, con ellos los bares de pueblo vuelven a su monótonía diaria, mientras las neveras esperan cargadas una nueva oportunidad para hacer felices al personal con tan poco.

Tartanedo dixit.

 

4 respuestas a «Grandes inventos de la humanidad: el botellín verde de Mahou»

  1. Muy bonito homenaje a nuestra querida mahou verde, la cual reverenciamos porque alrededor de ella compartimos nuestras vivencias, reímos gracias y desgracias con la cuarta y exaltamos amistades con la octava.

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