Guía de artilugios mindfulness: soporte asador de pollos

Cómo conseguir un pollo asado con la piel crujiente, doradito, pleno de aromas , en casita, sin tener que hacer cola en un buen asador de pollos?.  Tras una concienzuda investigación, tenemos la solución…

 

 

 

 

 

 

 

Hacer un buen pollo asado no es asunto baladí. Es muy difícil conseguir la textura y el sabor que consiguen en un buen asador, donde el pollo va por un lado dando vueltas y la salsa por otro, y el operario cada cierto tiempo lo rocía con el líquido mágico, sepa Dios de que esté hecho.

El artilugio que hoy os presentamos nos facilita enormemente la tarea. Su funcionamiento es el siguiente:

Levantamos el soporte central e incorporamos dentro el líquido o aromas que queremos usar, como por ejemplo vino, cerveza, coñac, con o sin especias, vamos, lo que nos dé la gana para aromatizar el ave.

Colocamos de nuevo el soporte en su sitio en introducimos el pollo por su parte menos noble. Si la receta nos pide que lo untemos interiormente con algún mejunje lo hacemos antes o callamos para siempre.

Una vez colocado el pollo en posición vertical, colocamos el tapón del aparato en el orificio superior del pollo, para que los aromas permanezcan dentro.

Si la receta nos solicita que untemos la piel del pollo con alguna mezcla lo hacemos, ya con el pollo colocado o si lo preferimos antes. Es muy buena idea utilizar un pincel de cocina para asegurarnos que el pollo se impregna homogéneamente.

Y al horno!.

Para obtener los mejores resultados conviene usar la función aire del horno.  Colocaremos el pollo en el horno sin ninguna bandeja en la parte inferior del mismo. El asado homogéneo lo conseguiremos girando el pollo 90° cada cinco minutos más o menos. Podéis comprobar que requiere atención plena, solamente interrumpida para dar un trago a la cerveza que en buena lid te habrás preparado. También es buena idea cada 15 minutos con un pincel de cocina untar el pollo con la salsa de la bandeja. Esto queda a tu elección.

Este artilugio nos ofrece las siguientes ventajas:

– El pollo permanece de pie, mejor dicho sentado.

– Su contacto con la salsa es mínimo.

– Los aromas fluyen desde el interior, impregnando todo el pollo con su sabor y olor.

– En la bandeja inferior podemos colocar la guarnición que queramos.

– Facilita el movimiento para que el pollo se dore uniformemente.

Si bien existen en el mercado muchos modelos, a mí el que me gusta es el de la marca Weber, es el que os muestro en las fotos.

Si lo deseas, puedes comprarlo desde aquí

Salud, y mucha atención…

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