Guía de artilugios mindfulness: Máquina para hacer pasta

Con lo fácil que es llegar al súper y comprar un paquete de espaguetis. Pero hacer la pasta por ti mismo es otra historia. Requiere su tiempo y atención plena, el mindfulness es así.

La máquina que mis cuñad@s me han regalado para mi cumple es una Atlas 150 con motor. Y lo primero deciros que no, no hace la masa, solo hace láminas  finas de la masa que previamente habéis hecho vosotros. Así que empezaremos la explicación por ahí, haciendo la masa.

Para hacer la masa necesitamos 300 grs de harina y tres huevos, nada más. La proporción es siempre de un huevo por cada 100 grs de harina. La mejor opción es usar un robot de cocina tipo Lidlmix, y amasar durante 2/3 minutos. Si no, un bol, echas los ingredientes y a amasar con la mano, primero en el bol y luego en la encimera algo enharinada. Habréis visto escenas donde el personal hace una especie de volcán y van amasando cuidadosamente de fuera a dentro. Yo no he notado diferencia entre hacerlo así o a lo bruto.

Cuando tengáis la masa lisa y que no se pegue en las manos la tapáis con film transparente y dejáis reposar una hora en la encimera. Pasada la hora, Cogemos la masa y la dividimos en 4 partes iguales, más o menos.

Colocamos la máquina en la mesa o en la encimera, pero con espacio, que las láminas de pasta tendrán su longitud. Echamos un poco de harina en la mesa, y aplastamos bien la primera porción de masa.

Ponemos el motorcillo en marcha (mucho mejor que la manivela, donde va a parar, aunque no pasa nada si hay que darle al manubrio) y colocamos la rueda en la posición 1, la más ancha. Pasamos la masa por el rodillo y veremos que se va haciendo más fina. Conviene pasarla 2/3 veces doblándola para que se quede lo más rectangular posible.

Cambiamos a posición 2 y volvemos a pasarla. Conviene poner un poquito de harina, pero no mucha. Y así vamos pasando la masa, cada vez subiendo de posición la rueda, hasta llegar a la 5, en el caso de espaguetis, o en el 6 si queremos cintas tambien llamadas tagliatelle. No olvidéis ir enharinando la mesa y la pasta con muy poquita harina.

En este punto ya tendremos nuestra primera lámina de pasta. Haremos lo mismo con las otras tres porciones de masa. Al final tendremos 4 láminas que dejamos en la mesa ligeramente enharinada.

Y ahora vamos a hacer en este caso cintas. Como mi máquina es de motor, habrá que cambiar éste al rodillo de cortar la pasta. En caso de manivela igualmente cambiaremos la manivela.

Muy importante. ¿Donde colocaremos las cintas?. Para eso, mis cuñados, que piensan en todo, me han regalado también un secadero de pasta, que podéis ver en la foto del principio.

De nuevo ponemos el motor en marcha y vamos introduciendo en el rodillo de cortar la lámina con cuidado. Aquí hay que andar un poco hábil para coger las cintas salientes, para ello utilizaremos una barra transparente que viene con el secadero, y cuando veamos que ha salido más o menos la mitad de la longitud de las cintas, las enganchamos con la barra transparente del secadero.

Una vez que se ha cortado toda la lámina, cogemos la barra con las cintas colgando y las llevamos al secadero. Veremos que la barra está hueca. Lo que haremos será meter la barra por ese hueco en la barra del secadero que queramos, empezando por la más alta para que no arrastren mucho las cintas. Cuando esté colocada la barra, la giramos y dejamos las cintas en la barra del secadero elegida. Conviene enharinar un poco las barras de secadero. Aquí se enharina todo, hasta vuestras vestimentas.

Y así con todas las láminas. Dejáis secando las cintas 30 minutos y ya estarían listas para cocinar, para guardar en un tupper, o congelar incluso.

Para cocinarlas, poner abundante agua con sal, y cuando esté hirviendo, echáis la pasta en el agua. Dos minutos máximo y a escurrir, que esta pasta enseguida se hace y si nos pasamos en el tiempo no quedará al dente.

Y a partir de aquí, usarla en vuestra receta de pasta favorita. A mí me encanta simplemente con un poco de buen aceite, parmesano rallado y pimienta. Exquisita.

Como El Padrino, tengo una oferta que no podéis rechazar, si queréis ser como mis cuñad@s, y hacer feliz a un cocinillas o a vosotros mismos, podéis comprar la máquina aquí  y el secadero aquí

Porca miseria ….

 

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