Grandes inventos de la humanidad: la bicicleta eléctrica

Es un pájaro? Es un avión?. No, es mi flamante bici eléctrica surcando la recia estepa castellana…

Hace ya unos meses, justo unos días antes del confinamiento general de marzo, incorporé a mi repertorio de “posesiones inútiles” una bicicleta eléctrica. Y tengo que decir que es una de las mejores compras que he hecho. Pretendo demostraroslo respondiendo a una serie de preguntas que el personal tiene en mente cuanto se habla de estos artilugios diabólicos.

  • Son caras. Evidentemente a igualdad de componentes son más caras que una bici “analógica”, pero no necesitas atracar un banco para hacerte con una. Si optamos por la opción de comprarnos una bici eléctrica de serie, el incremento de precio sobre el mismo modelo sin motor suele estar entre los 1000-1500€ en bicis de gama media, aunque se pueden encontrar bicis eléctricas chinas completas en torno a los 1000€ (de dudosa calidad pero para alguno le puede valer si no le va a dar mucho tute). Si optamos por electrificar nuestra bici podemos hacerlo desde los 300€ en su versión más low cost. De esto hablaremos más adelante.
  • Son como motos, no se hace deporte con ellas. Nada más lejos de la realidad. Es verdad que te ayudan en los momentos difíciles, pero hay que dar pedales. Puedes graduar el nivel de asistencia desde un mero empujón en el culete hasta triplicar tu potencia innata. La gracia del asunto está en que tendrás menos pereza para salir con ella, no buscarás excusas peregrinas para quedarte en el sofá, y disfrutarás de salidas más largas y más exigentes.
  • Son muy pesadas. Es verdad que pesan en torno a 10kg más que los modelos tradicionales, pero a lo mejor si adelgazas 10 kg puedes compensar esa diferencia. Hay mucha obsesión con el tema del peso de las bicis, cuando muchas veces el amigo ciclista rebosa lo mires por donde lo mires.
  • Te deja tirado si se le acaba la batería. La autonomía de la bici depende de muchas cosas: la batería, el motor, tu peso, el nivel de asistencia, pero es difícil que te dejen tirado antes de hacer 40km. Además, la mayoría puedes usarla sin asistencia, eso si, mejor en llano o cuesta abajo. El modelo que yo tengo me da una autonomía de uso normal de unos 100 km. En rutas muy muy exigentes en torno a 70km. No tengo que deciros que jamás me he quedado sin batería.
  • Son muy caras de mantener. El mantenimiento del aparataje eléctrico es 0. Lo que cuesta es el mantenimiento delta de partes de la bici.
  • Electrificar una bici es caro y complicado. Como ya os he comentado, se puede electrificar una bici existente desde 300€. Puede poner una rueda delantera con motor, en la rueda trasera o motor en el eje del pedalier, siendo esta última la opción más recomendable pero también la más cara. Es la que usan la mayoría de bicis eléctricas de serie decentes. Hay muchos talleres que hacen en una tarde. Incluso los más apañados pueden comprar el kit a los chinos y hacerlo ellos mismos.
  • Tus amigos analógicos no querrán salir contigo. Todo lo contrario, podrás volver a montar con esos amigos máquinas que ya llevan el motor incorporado, sin sentirte un inútil porque ralentizas su ritmo infernal.
  • Es una bici para viejos. Este verano en Benasque comprobé como muchos ciclistas pros de 20-30 años tenían bicis eléctricas. Estas les permiten subir con ellas a sitios que antes tenían que hacerlo en furgoneta, o en remontes, para hacer descensos suicidas.

Espero haberos aclarado algunas dudas de las más comunes sobre estos artilugios. Por si a alguien le interesa, el modelo que me compré fue una Cube Stereo Hybrid Race 625 29, la de la foto del inicio. Si tenéis alguna duda más, os responderé muy gustoso.

“Quien mueve las piernas, mueve el corazón, y llega antes al bar a tomarse la cerveza”  Proverbio kazajo del siglo xvii .

 

6 respuestas a «Grandes inventos de la humanidad: la bicicleta eléctrica»

  1. Q bien me ha venido tu comentario xq estaba dándole vueltas a comprarme una normal de andar casa y creo q mi solución pasa por comprármela psra andar x la ciudad 😜

  2. Añádase que cuando coges la bici para disfrutar de rutas en grupo, y no para competir con tu compañero-amigo, la bici eléctrica nos permite olvidarnos del sobre-esfuerzo ocasional y centrarnos en lo importante, gozar del camino, de la naturaleza, de las relajadas charlas amistosas, y de la cerveza aperitivo al finalizar el trayecto.
    Que gran incorporación hiciste, Juan… Hasta yo la estoy disfrutando (yo pago las cervezas para compensar el coste de adquisición)

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